domingo, 4 de septiembre de 2016

chistes de rubias


ff

Una rubia se salta un semáforo en rojo y la detiene un policía
- ¿Lo siento oficial, es que soy daltónica.
- ¿Pero usted cree que yo soy tonto? ¿O me va a
decir que en Daltonía no tienen semáforos?
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Una mañana de Domingo, a las 08:00 horas, una rubia encantadora llama a su novio muy alterada:
- Tienes que venir a ayudarme. Tengo un puzzle y no soy capaz ni de empezar!
- ¿Qué clase de puzzle?
- Según la foto de la caja, es un tigre.
Como a él se le dan muy bien los puzzles decide pasarse a echarle una mano, así que se pone los pantalones y se va. Entra y se acerca a la mesa donde están todas las piezas dispersas al lado de la caja. Mira las piezas, luego la caja y al cabo de un rato se vuelve hacia ella:
- Bueno, para empezar, lo siento mucho, pero no veo como unir estas piezas para formar el tigre, y segundo, te aconsejo que te relajes, te tomes un café y después
metas los Froskies de Kellogs en su caja.
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Una telefonista rubia deletreando:
- Zeta de Zevilla, F de Famplona,... Un momento, un momento, que me parece que me estoy liando
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- ¿Me podría decir su número de DNI sin la última letra, por favor?
- Claro, a ver si te piensas que por ser rubia soy tonta. Anota: Siet...cinc...nuev...och...
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Dos rubias se van al bosque en busca de un abeto para Navidad.
Después de dos horas de búsqueda, una le dice a la otra:
- Bueno, ¡ya es suficiente! El próximo abeto que veamos lo cogemos, ¡tenga o no tenga bolas de Navidad!
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Un hombre ciego entra en un "bar de chicas" por equivocación. Se las apaña para llegar hasta la barra y pide una copa, y tras estar un rato sentado en la tabureta le grita al camarero:

- Eh, tú, te gustaría oír un buen chiste de rubias?

Inmediatamente se hace un silencio total en el bar y con una grave, profunda y áspera voz, la mujer que esta sentada junto a el le dice:

- Antes de que cuente ese chiste, señor, y en atención a su minusvalía física que le impide ver, creo que lo justo es que le advierta de cinco cosillas: - Que la camarera es rubia. Que el portero del bar es una mujer rubia. Que yo mido un metro ochenta, peso 80 kilos, soy cinturón negro de kárate y tengo el pelo rubio. Que la mujer que esta conmigo es levantadora de pesas y es rubia; y que la dama que esta sentada al otro lado de usted es una luchadora profesional y también es rubia. Y ahora que sabe eso, piénselo cuidadosamente. ¿De verdad todavía quiere contar ese chiste?

El ciego piensa durante un par de segundos, menea la cabeza y contesta:
- Naaa... Pues no lo cuento....Paso de tener que explicarlo cinco veces!
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