sábado, 3 de diciembre de 2016

Chistes de restaurantes


La carta

Entra un señor en un restaurante, le entregan la carta y lee:
verduras a elegir.
Cuando se le acerca el camarero le pregunta:
¿Qué verduras tienen?
- ¡Espárragos!
Y ¿ qué más?
- ¡Nada mas!
Entonces ¿entre qué puedo elegir?
- ¡Entre si los quiere o no los quiere!.

Deluxe

- Hostia, tú eres Juan Manuel ¿no? ¿el que ganó MasterChef?
- Sí, soy yo.
- Jajaja joder que fuerte, oye las patatas pónmelas Deluxe.

Mesero

El señor estaba en el restaurante y llama al camarero:
- ¡Mesero!
- Dígame Señor
- Pruebe la sopa, por favor...
- Este, em, señor ¿hay acaso una mosca en la sopa? si quiere se la puedo cambiar.
- No, tranquilo, pruebe la sopa.
- Emm, señor, ¿acaso está fría? si quiere se la caliento.
- No, tranquilo, pruebe la sopa...
- Señor por favor, que tiene la sopa, ¿acaso tiene un cabello?
- ¡Ah! ¡que no! ¡pruebe la sopa!
- Pero señor por favor, dígame que tiene la sopa, si usted quiere se la cambio.
- ¡Que pruebe la sopa!
- De acuerdo la voy a probar, y ¿donde está la cuchara?
- ¡Exacto! ¡Bruto traígame la cuchara!

Camarero

El camarero al cliente:
- ¿Cómo ha encontrado el señor el entrecot?
- De milagro, oiga, ¡¡de milagro!!

El pulgar

En el restaurante:
- Camarero, camarero, ¿se ha dado cuenta de que lleva metido el pulgar en mi sopa?.
- No se preocupe por mí, señor, no está caliente.

Huevos

En el restaurante:
- ¿Y cómo quiere el señor sus huevos?.
- Pues con toda mi alma, oiga.

Vidente

En el restaurante:
- Camarero, camarero, ¿qué significa esta mosca en mi sopa?.
- No lo sé, señor, no soy vidente.

Ancas

En el restaurante:
- Camarero, camarero, ¿tiene usted ancas de rana?.
- Sí, señor.
- Bueno, pues brinque hasta la cocina y tráigame mi filete, por favor

La pregunta

Estaba en un restaurante y mientras iba al baño, vi como otra persona tomaba el mismo camino que yo. Al entrar al baño, observé cómo ocupaba uno de los dos cubículos, que eran de esos que no llegan hasta el techo. Yo, lógicamente, entré en el otro. De repente, oigo que me dicen:
¡Hola!
Yo seguí callado, pero el tipo vuelve a decir:
¡Hola! ¿Me escuchas?
Yo, para no parecer mal educado, contesté:
¡Hola!
Y el tipo pregunta:
¿Cómo estás?
A lo que contesté:
Bien, gracias, un poco cansado.
Y el tipo dice:
¿Qué haces?
Yo ya estaba intrigado, pensé, siempre hay gente muy rara en este mundo, y contesté:
¿Y qué voy a estar haciendo? Lo mismo que tú, ¡Cagando!
De inmediatamente oigo:
¡Mi vida, te llamo después porque tengo a un imbécil al lado, que está contestando a todas mis preguntas!